
Oviedo es una ciudad que se presta especialmente bien a disfrutarla a pie. Sus calles tranquilas, los parques, las zonas verdes que aparecen prácticamente a la vuelta de cualquier esquina y el entorno natural de Asturias hacen que salir a pasear con un perro sea mucho más que bajar un momento a la calle.
Si vives en Oviedo o estás pensando en visitar la ciudad acompañado de tu mascota, hay bastantes alternativas para pasar el día juntos. Desde recorrer el casco histórico sin prisas hasta acercarse a alguna de las grandes zonas verdes de la ciudad, hay planes para perros tranquilos, para los que necesitan correr y también para quienes disfrutan simplemente acompañando a su dueño mientras descubre nuevos lugares.
Eso sí, conviene tener presente que no todos los espacios permiten llevar a los perros sueltos y que las condiciones pueden variar según la zona. Por eso, además de disfrutar, es importante respetar la normativa, recoger siempre los excrementos y tener en cuenta al resto de personas que utilizan parques y espacios públicos.
Una de las mejores maneras de conocer Oviedo es hacerlo caminando por su centro histórico. Y también es un buen plan para ir con perro, especialmente si nuestra mascota disfruta de los paseos tranquilos y de tener tiempo para olisquear cada rincón.
Las calles del casco antiguo permiten hacer una ruta sin necesidad de seguir un recorrido demasiado estricto. Se puede comenzar en los alrededores de la Catedral y continuar hacia algunas de las plazas más conocidas del centro, como la plaza del Fontán o la plaza de Trascorrales.
El paseo tiene además un aliciente para los propietarios: Oviedo es una ciudad con numerosos rincones interesantes, edificios históricos y pequeñas calles que merece la pena descubrir sin mirar continuamente el reloj.
Si el perro está acostumbrado a caminar por ciudad, puede ser una forma estupenda de combinar turismo y paseo. En los momentos de mayor afluencia, especialmente durante fines de semana y temporadas turísticas, es recomendable llevarlo siempre controlado y evitar las zonas más estrechas cuando estén muy concurridas.
Hablar de planes con perros en Oviedo obliga a mencionar el Campo de San Francisco. Es uno de los grandes espacios verdes del centro de la ciudad y un lugar habitual para pasear, descansar o simplemente desconectar durante un rato.
Para un perro, el cambio respecto al asfalto de las calles del centro resulta evidente. Hay árboles, caminos, zonas ajardinadas y multitud de olores diferentes que convierten cualquier paseo en una pequeña aventura.
Además, su ubicación permite incorporarlo fácilmente a una ruta por el centro. Una opción interesante es recorrer primero algunas calles del casco histórico y terminar el paseo en el Campo de San Francisco.
No obstante, hay que prestar atención a las indicaciones existentes en el propio parque y respetar las zonas en las que los animales tengan limitado el acceso o deban permanecer sujetos. Que sea un espacio verde no significa que los perros puedan circular libremente por todas sus zonas.
Si buscas un plan algo más natural, el entorno del monte Naranco ofrece muchas más posibilidades. Desde diferentes puntos se pueden realizar paseos con mayor contacto con la naturaleza y disfrutar de unas vistas privilegiadas sobre Oviedo.
Es especialmente recomendable para perros que tienen bastante energía y necesitan algo más que un paseo corto por la ciudad. El terreno permite plantear una salida de mayor duración y adaptar el recorrido a la condición física tanto del animal como de su acompañante.
Una de las ventajas de esta zona es precisamente que no hace falta convertir la excursión en una ruta deportiva. Se puede elegir un recorrido sencillo, caminar tranquilamente y hacer varias paradas.
Además, el Naranco tiene un importante interés cultural. En sus alrededores se encuentran algunos de los monumentos prerrománicos más representativos de Asturias, por lo que el paseo puede convertirse en una combinación de naturaleza, patrimonio y turismo.
Eso sí, si se abandona el entorno urbano para caminar por caminos o zonas de monte, conviene llevar agua para el perro, controlar su comportamiento ante otros animales y no dejarlo suelto si no se tiene la certeza de que está permitido.
Otra alternativa para quienes quieren disponer de espacio para caminar es el Parque de Invierno. Su extensión y sus zonas ajardinadas lo convierten en uno de esos lugares donde es fácil pasar bastante tiempo sin necesidad de hacer un plan demasiado elaborado.
Puede ser una buena opción para una mañana de paseo, especialmente si se busca evitar el tráfico y el movimiento constante del centro. También permite hacer ejercicio acompañado del perro: caminar a buen ritmo, recorrer los caminos del parque o simplemente sentarse a descansar mientras la mascota explora los alrededores.
Una buena idea es acudir sin demasiada prisa. Llevar algo de agua, algún premio y una bolsa para recoger los excrementos puede ser suficiente para pasar varias horas fuera.
Para los perros que disfrutan caminando durante bastante tiempo, las sendas y caminos de los alrededores de Oviedo ofrecen una alternativa muy interesante.
Estas rutas permiten alejarse progresivamente del ambiente urbano y disfrutar de un paisaje mucho más característico de Asturias. No es necesario plantearse una excursión de varias horas: existen recorridos de diferente dificultad y duración que pueden adaptarse a prácticamente cualquier perro acostumbrado a caminar.
Antes de iniciar una ruta conviene consultar la distancia y el tipo de terreno. Un perro pequeño o poco acostumbrado a caminar por caminos puede necesitar un recorrido diferente al de un perro joven y activo.
También es importante recordar que en las zonas rurales pueden encontrarse bicicletas, otros perros, ganado o fauna silvestre. Mantener al animal bajo control no solo evita problemas, sino que hace que la experiencia sea mucho más agradable para todos.
No todos los planes tienen que consistir en caminar. Una de las mejores cosas de salir con perro es poder hacer una pausa y disfrutar juntos de una terraza.
Oviedo cuenta con numerosos establecimientos de hostelería y cada vez es más habitual encontrar locales que admiten perros, especialmente en terrazas. Esto permite organizar una ruta mucho más relajada: paseo por el centro, visita a algún parque y parada para tomar algo.
Si vas a un establecimiento concreto, lo más recomendable es comprobar previamente sus condiciones, ya que la admisión de animales puede depender de si se trata de una terraza o del propio criterio del establecimiento.
También hay que pensar en el propio perro. No todos disfrutan de estar sentados durante una hora en una terraza llena de gente. Para algunos será un plan estupendo; otros estarán mucho más cómodos dando un paseo por una zona tranquila.
Si dispones de coche y quieres salir un poco de la ciudad, los alrededores de Oviedo amplían considerablemente las posibilidades. Una de las opciones es acercarse hacia Las Caldas y aprovechar para hacer una ruta por el entorno.
El paisaje cambia rápidamente respecto al centro urbano y permite disfrutar de una jornada diferente sin necesidad de realizar un desplazamiento demasiado largo.
Para los perros, estos planes suelen ser especialmente estimulantes. Hay nuevos olores, caminos y espacios abiertos que hacen que un paseo aparentemente sencillo se convierta en una experiencia diferente.
Eso sí, es recomendable planificar previamente el recorrido y comprobar dónde está permitido acceder con animales. En las zonas rurales también es especialmente importante respetar las propiedades privadas y mantener limpio el entorno.
Hay un detalle que ningún visitante debería olvidar: estamos en Asturias. La lluvia forma parte del paisaje y puede aparecer incluso cuando la mañana había comenzado con buen tiempo.
Esto no tiene por qué arruinar los planes. De hecho, muchos perros no tienen ningún problema en salir con lluvia siempre que estén preparados. Un paseo corto por el centro, una visita a una terraza cubierta que admita animales o un recorrido por alguna zona verde cuando la lluvia sea ligera pueden seguir siendo buenas alternativas.
Si el tiempo empeora, siempre se puede reducir la duración del paseo y buscar un momento posterior para volver a salir. Después de una caminata con lluvia, llevar una toalla en el coche o en la mochila puede parecer un detalle sin importancia, pero se agradece muchísimo.
Cuando el paseo va a durar varias horas, merece la pena preparar una pequeña mochila. No hace falta llevar media casa, pero sí algunas cosas básicas.
Agua y un recipiente para que pueda beber son prácticamente imprescindibles, sobre todo en los días de calor. También conviene llevar bolsas para recoger los excrementos, algún premio y, si el perro tiene alguna necesidad concreta, su comida habitual.
Si se va a realizar una ruta por caminos, un botiquín básico puede resultar útil ante pequeñas rozaduras o heridas. También es recomendable que el animal lleve correctamente identificados sus datos de contacto.
Y, por supuesto, la correa debe formar parte del equipamiento. Aunque nuestro perro sea obediente, nunca sabemos cuándo puede aparecer otro animal, una bicicleta o cualquier situación inesperada.
Salir con un perro por Oviedo puede convertirse en una manera diferente de descubrir la ciudad. Permite caminar sin prisas, visitar parques que quizá pasaríamos por alto y conocer también algunos de los paisajes que rodean la capital asturiana.
Pero disfrutar de estos espacios implica también cuidarlos. Recoger siempre los excrementos, respetar las zonas ajardinadas, evitar que el perro moleste a otras personas y cumplir las normas de cada parque o espacio natural son gestos sencillos que ayudan a que cada vez haya más lugares compatibles con la convivencia entre personas y animales.
Al final, el mejor plan no tiene por qué ser el más complicado. Un paseo por el centro, unas horas en un parque, una ruta por el Naranco o una excursión por los alrededores pueden ser suficientes para pasar un día estupendo.
Y probablemente esa sea una de las mejores maneras de conocer Oviedo: caminando, descubriendo sus calles y sus espacios verdes y compartiendo el recorrido con uno de los mejores compañeros de viaje que se pueden tener.




