
Viajar en familia no siempre significa buscar grandes atracciones o llenar el día de actividades. A veces, especialmente cuando se visita una ciudad, lo mejor es combinar algún lugar interesante para los adultos con espacios donde los niños puedan jugar, correr y descubrir cosas nuevas. En este sentido, Oviedo es una ciudad bastante cómoda para disfrutar con niños.
Su tamaño permite recorrer buena parte del centro caminando, hay parques repartidos por diferentes zonas y, además, el entorno de la ciudad ofrece naturaleza, rutas sencillas y lugares donde pasar unas horas en familia. Si a esto le añadimos el patrimonio histórico y la gastronomía asturiana, las posibilidades son bastante variadas.
Estas son algunas ideas para organizar una escapada familiar a Oviedo sin necesidad de intentar verlo todo en un solo día.
El Campo de San Francisco es uno de los primeros lugares que merece la pena visitar cuando se viaja a Oviedo con niños. Está situado junto al centro y es mucho más que un parque por el que pasar de camino a otro sitio.
Sus caminos, árboles y diferentes rincones permiten hacer un paseo tranquilo mientras los más pequeños tienen espacio para distraerse. Es también un buen lugar para hacer una pausa después de visitar el casco histórico.
Una de las pequeñas búsquedas que pueden hacer los niños durante el paseo es localizar la famosa estatua de Mafalda. La escultura se ha convertido en uno de los puntos más fotografiados del parque y puede servir como una especie de pequeño juego durante la visita.
El Campo de San Francisco ocupa alrededor de 90.000 metros cuadrados y es uno de los grandes espacios verdes de Oviedo. En él también pueden encontrarse aves y otros animales, algo que suele llamar especialmente la atención de los más pequeños.
Si los niños son de los que prefieren correr antes que visitar un museo, el Monte Naranco es una de las mejores opciones. Se puede llegar en coche hasta diferentes puntos y plantear un paseo adaptado a la edad de los pequeños.
El Naranco ofrece además una combinación poco habitual: naturaleza, buenas vistas y patrimonio histórico. Allí se encuentran Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo, dos de los monumentos prerrománicos más conocidos de Asturias.
No es necesario plantear una gran ruta de senderismo. Hay recorridos sencillos y también se puede realizar únicamente una parte del camino. Los niños pueden disfrutar del entorno y, al mismo tiempo, descubrir edificios que tienen muchos siglos de historia.
Para familias con niños algo mayores, otra posibilidad es continuar el paseo hacia la zona del Sagrado Corazón y disfrutar de las vistas sobre Oviedo. Turismo Asturias destaca precisamente el Naranco como uno de los espacios naturales y patrimoniales más importantes del entorno de la ciudad.
Recorrer monumentos puede resultar algo aburrido para un niño después de un rato. Una manera sencilla de cambiar el planteamiento consiste en convertir el paseo por Oviedo en un juego.
La ciudad está llena de esculturas y algunas son fácilmente reconocibles. Se puede proponer a los niños localizar durante el recorrido personajes como Mafalda o La Regenta, además de otras figuras repartidas por las calles y plazas del centro.
Así, un paseo que inicialmente podría parecer una visita turística se convierte en una pequeña búsqueda. Incluso se puede preparar antes de salir una lista de algunas esculturas que haya que encontrar y hacer una fotografía junto a cada una.
El recorrido puede combinarse con la plaza de la Catedral, la plaza de la Constitución, el Fontán y las calles del casco antiguo. Son zonas que permiten desplazarse a pie y hacer paradas cuando los niños necesiten descansar.
La visita familiar también puede tener un componente gastronómico. El entorno del Fontán es uno de los lugares más interesantes para conocer el ambiente tradicional de Oviedo y hacer una parada para comer o tomar algo.
Para los adultos puede ser una oportunidad de probar algunos productos típicos asturianos, mientras que los niños pueden descubrir sabores diferentes a los que encuentran habitualmente en casa.
La zona de la plaza del Fontán y sus alrededores tiene además mucho movimiento, especialmente durante determinados momentos del día. Pasear por los soportales, acercarse al mercado y continuar después por las calles del casco antiguo permite combinar gastronomía y turismo sin necesidad de realizar grandes desplazamientos.
Cuando se viaja con niños, los parques adquieren una importancia especial. No todo puede ser visitar monumentos y museos, y tener un espacio donde simplemente jugar o correr puede marcar la diferencia entre un día estupendo y una jornada demasiado cansada.
El Parque de Invierno es una de las alternativas más interesantes de Oviedo para pasar parte de la tarde al aire libre. Desde este espacio también parte la Vía Verde de Fuso, que aprovecha el antiguo trazado de una línea ferroviaria minera y atraviesa un entorno natural antes de llegar hacia Las Caldas.
No es necesario completar toda la ruta para disfrutarla. Una familia puede caminar un tramo, hacer algunas fotografías y regresar cuando los niños empiecen a estar cansados.
Los días de lluvia forman parte de cualquier viaje a Asturias, por lo que siempre conviene tener preparado algún plan bajo techo. El Museo Arqueológico de Asturias, situado en el centro de Oviedo, puede ser una opción interesante para introducir a los niños en la historia de la región.
La visita permite descubrir piezas relacionadas con diferentes periodos históricos y entender mejor cómo era la vida en Asturias antes de la ciudad que conocemos actualmente.
Para que la experiencia resulte más entretenida, puede ser buena idea explicar a los niños algunos detalles antes de entrar y convertir la visita en una búsqueda de objetos concretos. En lugar de intentar verlo absolutamente todo, es preferible seleccionar algunas piezas y dejar que ellos también marquen el ritmo.
El patrimonio prerrománico puede parecer inicialmente una propuesta demasiado seria para los niños, pero la visita a Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo puede plantearse como un pequeño viaje al pasado.
Hablar de reyes, construcciones de hace más de mil años y edificios que han sobrevivido hasta nuestros días suele despertar bastante más curiosidad que limitarse a explicar fechas y estilos arquitectónicos.
Además, el hecho de que los monumentos estén situados en el entorno del Naranco permite combinar la visita cultural con un paseo al aire libre. El Centro de Interpretación del Prerrománico Asturiano también desarrolla actividades y propuestas familiares en diferentes momentos del año, por lo que merece la pena consultar la programación cuando se esté preparando el viaje.
Una de las preguntas habituales cuando se organiza un viaje familiar a Asturias es qué hacer si aparece la lluvia. En Oviedo no tiene por qué suponer un problema, especialmente si se organiza el día alternando espacios exteriores e interiores.
Una opción puede ser comenzar por el centro histórico y aprovechar los momentos de lluvia ligera para recorrer sus calles. Si el tiempo empeora, se puede entrar en algún museo y dejar los parques para más tarde.
También puede ser buena idea reservar las visitas culturales para las horas centrales del día y aprovechar las primeras o últimas horas para pasear cuando el tiempo lo permita.
Más allá de los lugares que aparecen habitualmente en las guías turísticas, Oviedo cuenta con diferentes parques y zonas verdes que pueden resultar muy útiles cuando se viaja con niños.
Entre ellos destaca el Parque Purificación Tomás, situado cerca del barrio de La Florida y considerado uno de los parques de mayor tamaño del concejo. Cuenta con zonas infantiles, merendero y pistas deportivas, por lo que puede ser una buena alternativa para pasar unas horas sin necesidad de seguir un programa turístico.
Este tipo de espacios son especialmente interesantes para familias que pasan varios días en Oviedo. Después de una mañana visitando monumentos, disponer de un lugar donde los niños puedan jugar tranquilamente permite bajar el ritmo y disfrutar de la ciudad de otra manera.
Si la estancia dura varios días, tampoco es necesario limitarse al centro de Oviedo. El concejo y sus alrededores permiten realizar pequeñas escapadas sin tener que pasar horas en el coche.
La Vía Verde de Fuso es una de las posibilidades para quienes quieren caminar en familia. También se puede explorar el entorno de Las Caldas o buscar alguna ruta sencilla adaptada a la edad de los niños.
Lo importante es elegir recorridos adecuados para todos. Con niños pequeños, una ruta corta con algún elemento interesante por el camino suele funcionar mucho mejor que una excursión demasiado larga. Una cascada, un túnel, un río o simplemente un bosque pueden convertirse en el principal atractivo de la salida.
Otra posibilidad en los alrededores de Oviedo es visitar el Zoológico El Bosque, situado en San Esteban de las Cruces. Es una alternativa especialmente interesante para los niños a los que les gustan los animales y puede servir para completar una jornada diferente lejos del centro urbano.
La visita permite introducir un elemento más entretenido en el viaje y puede combinarse con algún paseo por los alrededores. Como ocurre con cualquier actividad turística, conviene consultar previamente los horarios y condiciones de acceso antes de organizar la jornada.
Una de las ventajas de Oviedo es que no hace falta intentar concentrar todos los planes en una sola jornada. Para un fin de semana, por ejemplo, se puede dedicar el primer día a conocer el centro y reservar el segundo para el Naranco y alguna actividad al aire libre.
El primer recorrido podría comenzar en la Catedral y continuar hacia la plaza de la Constitución, el Fontán y el Campo de San Francisco. Entre medias se pueden buscar algunas de las esculturas más conocidas de la ciudad y hacer una parada para comer.
El segundo día puede estar más orientado a la naturaleza. Una visita al Naranco, un paseo por alguno de sus senderos y una comida tranquila pueden ser suficientes para completar la escapada.
Si el tiempo no acompaña, siempre se pueden intercambiar los planes y dedicar la jornada lluviosa a los museos y la jornada despejada a los parques y rutas.
Una de las mejores características de Oviedo para viajar con niños es que no obliga a mantener un ritmo frenético. Hay monumentos, museos y lugares históricos, pero también parques y espacios donde simplemente sentarse, jugar o dar un paseo.
El Campo de San Francisco, el Fontán, el Parque de Invierno, el Monte Naranco y los diferentes museos permiten diseñar una visita diferente dependiendo de la edad de los niños y de la época del año.
Y, sobre todo, no hace falta verlo absolutamente todo. En un viaje familiar muchas veces los recuerdos más agradables no proceden de la visita al monumento más famoso, sino de aquella tarde jugando en un parque, de encontrar una escultura curiosa por casualidad o de parar a merendar después de caminar por las calles del centro.
Por eso, si estás buscando planes familiares para disfrutar de Oviedo, lo mejor es combinar un poco de cultura, algo de naturaleza y bastante tiempo para disfrutar juntos. La ciudad y sus alrededores ofrecen suficientes alternativas para hacerlo sin necesidad de convertir el viaje en una carrera contra el reloj.

