Qué ver en Oviedo más allá de la Catedral

Cuando alguien piensa en qué ver en Oviedo, es bastante habitual que la primera imagen que aparezca sea la Catedral de San Salvador. Y es lógico: su torre domina buena parte del casco antiguo y el templo es uno de los grandes símbolos de la capital asturiana. Sin embargo, quedarse únicamente con la Catedral sería perderse buena parte de lo que hace especial a Oviedo.

La ciudad se disfruta especialmente caminando. En pocas calles aparecen plazas históricas, palacios, parques, esculturas, mercados, edificios singulares y pequeños rincones que cuentan una parte de la historia de la capital del Principado. Y, cuando se sale un poco del centro, aparecen además el Monte Naranco y algunos de los mejores ejemplos del prerrománico asturiano.

Si ya has visitado la Catedral o simplemente quieres descubrir una cara diferente de la ciudad, estos son algunos de los lugares que merece la pena incluir en el recorrido.

El Campo de San Francisco, el gran pulmón verde de Oviedo

A pocos minutos andando del casco histórico se encuentra el Campo de San Francisco, uno de los espacios más conocidos de Oviedo. Es un parque amplio y arbolado que ocupa los terrenos del antiguo huerto del convento de San Francisco y que se ha convertido en uno de los lugares preferidos para pasear y descansar.

Lo interesante del parque es que no hace falta tener un objetivo concreto para recorrerlo. Sus caminos invitan a caminar sin prisa y entre los árboles aparecen diferentes monumentos y rincones curiosos. También es uno de esos lugares donde se puede hacer una pausa después de recorrer el centro.

Uno de sus elementos más fotografiados es la estatua de Mafalda, instalada en el parque con motivo del Premio Príncipe de Asturias concedido a su creador, Quino. Es habitual encontrar visitantes haciéndose una fotografía junto al personaje. El Campo de San Francisco tiene además una estrecha relación con la imagen literaria de Oviedo y con la ciudad de Vetusta que aparece en La Regenta.

La plaza del Fontán y el ambiente del Oviedo más tradicional

Si hay un lugar que merece una visita para conocer el ambiente de la ciudad, ese es el entorno del Fontán. La plaza, con sus edificios porticados y su característica forma, es uno de los rincones con más personalidad del casco antiguo.

El Fontán ha estado históricamente relacionado con el comercio y los mercados. Esa tradición todavía se percibe en sus alrededores, donde se encuentra el mercado de abastos y donde abundan bares y restaurantes en los que hacer una parada.

Es un buen sitio para recorrer sin prisas y, especialmente, para acercarse a la hora del aperitivo. La zona de la plaza del Fontán, Trascorrales y las calles próximas concentra buena parte del ambiente gastronómico del centro de Oviedo.

Perderse por las calles del casco antiguo

Una de las mejores cosas que hacer en Oviedo es, sencillamente, caminar. El casco antiguo conserva calles estrechas y edificios que permiten descubrir la ciudad sin necesidad de seguir una ruta turística perfectamente marcada.

Desde la plaza de la Catedral se puede continuar hacia la plaza de la Constitución, recorrer Cimadevilla y acercarse después al Fontán. El recorrido es relativamente corto, pero resulta fácil alargarlo entrando en alguna de las calles laterales.

Durante el paseo aparecen palacios, iglesias, plazas y fachadas de diferentes épocas. También hay numerosas esculturas repartidas por la ciudad, una característica que ha hecho que Oviedo sea conocida por su particular museo urbano al aire libre.

El Teatro Campoamor y la plaza de la Escandalera

Otro de los edificios que merece la pena conocer es el Teatro Campoamor. Aunque probablemente no tenga la antigüedad de algunos monumentos del casco histórico, se ha convertido en uno de los edificios más representativos de Oviedo.

Su nombre está especialmente relacionado con los Premios Princesa de Asturias, cuya ceremonia se celebra tradicionalmente en este teatro. Pero incluso fuera de las fechas de los premios, el entorno merece una visita.

Desde allí se puede continuar hacia la plaza de la Escandalera y después recorrer la calle Uría, una de las principales arterias comerciales de la ciudad. La zona permite apreciar una cara diferente de Oviedo, más urbana y señorial, que contrasta con las calles del casco antiguo.

La ruta de las esculturas de Oviedo

Una forma bastante entretenida de descubrir la ciudad es buscar sus esculturas. Hay tantas repartidas por las calles y plazas que pueden convertirse en una ruta turística por sí mismas.

Una de las más conocidas es la estatua de La Regenta, situada cerca de la Catedral y dedicada al personaje creado por Leopoldo Alas, Clarín. También es muy popular la escultura de Woody Allen, que se encuentra en una zona céntrica de la ciudad.

Y no hace falta limitarse a las figuras más famosas. A lo largo del paseo aparecen representaciones de personajes, escritores y escenas que forman parte de la identidad de Oviedo. Buscar algunas de ellas puede ser una buena manera de recorrer la ciudad con niños o de plantear un paseo diferente.

El Museo de Bellas Artes de Asturias

Para quienes prefieren el arte a las visitas monumentales, el Museo de Bellas Artes de Asturias es una parada imprescindible. Se encuentra en pleno casco histórico y reúne una importante colección de arte que permite recorrer diferentes épocas y estilos.

Además, su ubicación hace que sea sencillo combinar la visita con un paseo por las calles antiguas de Oviedo. Se puede dedicar parte de la mañana al museo y continuar después hacia el Fontán, Trascorrales o alguna de las calles gastronómicas del centro.

Es una alternativa especialmente interesante cuando el tiempo no acompaña, algo que conviene tener en cuenta si se visita Oviedo en otoño o invierno.

El Monte Naranco y las iglesias prerrománicas

Para descubrir uno de los grandes atractivos de Oviedo hay que salir del centro y subir al Monte Naranco. El desplazamiento merece la pena tanto por las vistas como por el patrimonio que se encuentra en sus laderas.

En este entorno se encuentran Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo, dos de los grandes ejemplos del arte prerrománico asturiano. La ubicación permite además combinar la visita cultural con un paseo por un entorno natural muy diferente al del centro urbano.

En la parte alta del Naranco se encuentra también el monumento al Sagrado Corazón de Jesús, desde donde se obtiene una amplia panorámica de Oviedo. El monte supera los 600 metros de altitud y es uno de los espacios habituales para practicar senderismo y ciclismo.

La Foncalada, un rincón diferente

Otro lugar que puede pasar desapercibido entre las visitas más conocidas es la Fuente de Foncalada. Se trata de una construcción vinculada al periodo medieval y constituye uno de los elementos históricos más singulares que todavía pueden contemplarse en la ciudad.

Su localización permite incluirla fácilmente en un paseo por el centro. Precisamente porque no ocupa un lugar tan protagonista como la Catedral o el Campo de San Francisco, puede resultar una visita especialmente interesante para quienes ya conocen los principales puntos turísticos de Oviedo.

San Julián de los Prados y el Oviedo prerrománico

El patrimonio prerrománico de Oviedo no termina en el Monte Naranco. En otra zona de la ciudad se encuentra la iglesia de San Julián de los Prados, también conocida como Santullano.

El templo forma parte del conjunto de monumentos vinculados al antiguo reino de Asturias y ofrece otra perspectiva sobre la importancia histórica de Oviedo. Para quienes tengan interés por la historia y la arquitectura, es una visita que complementa perfectamente el recorrido por Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo.

El Mercado del Fontán y la gastronomía asturiana

Visitar Oviedo también significa reservar un hueco para comer. Y para ello no hace falta alejarse del centro histórico. El entorno del Fontán concentra una buena parte de la oferta gastronómica tradicional y permite probar algunos de los productos más característicos de Asturias.

Después de recorrer las calles del casco antiguo, sentarse a tomar una sidra o probar algunos platos asturianos puede ser el mejor final para la ruta. La gastronomía forma parte de la experiencia turística y permite conocer otra faceta de la ciudad, especialmente si se visitan establecimientos tradicionales.

Oviedo se descubre caminando

La Catedral puede ser el punto de partida perfecto para conocer Oviedo, pero no debería ser necesariamente el punto final. El Campo de San Francisco, el Fontán, las esculturas repartidas por las calles, el Teatro Campoamor, los museos y el patrimonio prerrománico ofrecen suficientes motivos para continuar caminando.

Además, una de las ventajas de Oviedo es que muchos de sus principales atractivos están relativamente próximos entre sí. Esto permite organizar una ruta a pie y combinar monumentos, parques, plazas y gastronomía en una misma jornada.

Y si dispones de más tiempo, merece la pena ampliar el recorrido hacia el Monte Naranco o alguno de los espacios naturales de los alrededores. Así se entiende mejor por qué Oviedo es una ciudad que combina patrimonio histórico, vida urbana y naturaleza en un espacio bastante reducido.

Por eso, si estás preparando una escapada y buscas qué ver en Oviedo más allá de la Catedral, la mejor recomendación probablemente sea sencilla: ponte calzado cómodo, guarda el mapa durante un rato y deja algo de espacio para descubrir los rincones que aparecen cuando simplemente te dedicas a pasear.

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